-Frank, tú no puedes decir que estás enamorado. Nos conocemos hace unos días, eso es imposible.
-No, no es imposible. Si lo fuera no me hubiera pasado.
-Estás completamente loco.
-Probablemente, Pero ¿Y eso qué?
-Ahora me dirás que no sientes lo mismo.
-¿De qué hablas?
-Marce yo sé que sientes lo mismo que yo.
-¿Cómo estás tan seguro?
-Tus actos hablan por ti, igual tus besos, tu mirada, la manera en que sonríes.
-No Frank, estás equivocado. Yo me comporto muy normal contigo, como con cualquiera además yo no podré besarte de nuevo, estás comprometido & yo no me voy a meter en eso. No quiero arruinar una relación de tantos años, mucho menos un matrimonio me sentiría de lo peor.
-Y si termino con Jamia? Y cancelo la boda? Estarías conmigo?
-Vale Frank! No seas ridículo. Tú nunca harías eso por mí. Estaré aquí unos pocos meses apenas tengo 19 años & mi vida está en Colombia. Tú tienes una relación como de 8 años y un compromiso lo cual es muy serio. Tú amas a esa tipa, nunca la dejarías por mi no mientas, eso en verdad me molesta.
-Y por qué estás tan segura de que no haría eso? Acaso no me crees capaz?
-Pues no! Y mejor llévame a la universidad! Yo no tengo nada que hacer en este lugar.
-No te llevaré a ningún lado.
-¡Perfecto! Me largo.
-¡Tú no irás a ningún lado! –Grita tomándome de la cintura- Es peligroso & no quiero que te vayas.
… Y como suele suceder volví a caer en sus encantos pero esta vez todo se fue más allá de lo que pensé que se iría, nos besamos luego entramos a la habitación, viví la pasión del momento sentí su cuerpo siguiendo mi aliento, sin nada que esconder.
La noche paso demasiado rápido a la mañana siguiente desperté muy temprano. Frank aún estaba allí profundamente dormido, me levante de la cama con mucho cuidado me dirigí al baño, afortunadamente había enjuague bucal. Aproveche & me bañe. Me sorprendió que Frank no se hubiera despertado con el sonido de la ducha pero igual tampoco lo desperté. Y como la curiosidad mató al gato, me puse a buscar en los cajones de la habitación haber que encontraba & para mi sorpresa, Allí estaba ella de nuevo. Una foto de Jamia & Frank.
Pensé en todo lo sucedido la noche anterior & no sabía si arrepentirme o seguir con su juego. Aunque era consiente que las cosas no cambiarían quería intentar salir de ese círculo vicioso.
Tome papel & lápiz y comencé…
“Eres inevitable amor, casi como respirar. Llegué a tus playas impuntual pero no me rendiré, soy tu ‘amor clandestino’. Soy el viento sin destino que se cuela en tus olas, soñadora, que se juega hasta la vida por vos. Amor clandestino en el silencio el dolor, se nos cae todo el cielo de tanto esperar. El universo conspiro inevitable corazón, clandestino eterno ‘amor’ pero me duele no gritar tu nombre en toda libertad, bajo sospecha hay que callar y te sueño piel con piel ahogado en besos y tu risa. Y me hundo en el calor que hay en tus muslos en tu mar, llorando en silencio, temblando tu ausencia, rogándole al cielo & fingiendo estar muy bien.
Marce.”
Deje la carta en la mesita junto a la cama & salí de allí lo más rápido que pude. Tome un taxi directo a la universidad. Llegando a mi habitación me encontré con Rox.
-Oye! Qué son estas malditas horas de llegar?
-No molestes en serio que no tengo ánimo de nada. – Seguí caminando hasta llegar a la habitación.
-Heey! Qué te paso? Cuentame! No me gusta que estés así.
-Rox, es que Frank.
-Pasaste la noche con Frank?
-Sí, me llevo a una cabaña & allí pues, estuvimos si?
-Lo sabía! Sabía que lo harías!
-No Rox, ese no es el punto. El punto es que en la mañana encontré una foto de ella y Frank.
-Quién es ella?
-Su prometida, Jamia.
-Entiendo & que paso?
-Le escribí una carta y salí de allí, él se quedó durmiendo. Quizá ya vio la carta, o quizá no.
-Que decía la carta?
-Nada importante.
-Dios Marce, que horrible todo esto.-Dice mientras me abraza- Me imagino como te debes sentir.
-No tienes idea, me siento de lo peor.
-Tú no tienes la culpa, él provocó todo esto, él te buscaba.
-Pero yo no debí acceder.
-No debiste, pero era inevitable. Te enamoraste de él.
-Lo sé – Una lágrima rodo en mi mejilla.
-No llores hermosa, ese tipo no lo merece.
…
Bonita! ¿Dónde estás? – Decía Frank con voz juguetona-
¿Dónde se metió esta mujer?
Busque por toda la casa, pero no encontré rastro de ella. Solo encontré una nota junto a la cama. No entendía lo que estaba pasando ni el porque de la carta pero en ese momento no podía irla a buscar tenía que ir al aeropuerto & ya era tarde.


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